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Clic moderno y desarrollo profesional


Mara y Diego abrazándose en Punta del Diablo
Un capítulo más en esta historia de amor y sociedad

Porque primero de mayo, quiero contar algo.


Siempre tuve mucha ocurrencia, mucha valentía y muchos rumbos. Quizás demasiados. Y vengo de una cultura que, desde infinitos puntos de vista y mega válidos algunos, si es trabajo mejor que sobre y después vemos. El tema es qué hacer con esa abundancia cuando desaparece y nunca la aprendiste a canalizar bien. Ok, ese fue el contexto de mi clic moderno.


Todo se resume a eso: un ruidito en la cabeza y todo cambia. Como un dominó. Porque el día en que se me terminó la joda, el día que no tenía ideas, ni fuerzas, ni rumbo, cuando me quedaba sin laburo, ni contactos, ni recursos lingüísticos por primera vez ¡en 20 años!… Ahí sentí el TUQUI.


Lo cuento lo mejor que puedo: era fines de 2021, Italia, invierno, ya seis meses fuera de Argentina. Estaba cerrando definitiva y caóticamente Canvas Dodo, y no tenía clientes particulares hacía meses. Lona total, me puse un mes para conseguir un laburo en lo mío. Y sino me iba a hacer cualquier trabajo. El que sea…


Siempre pensé que el idioma, la lengua, la palabra, esta bendita y tan nuestra habilidad para comunicarnos, es una herramienta de acción y reacción. En lo personal, me salvó más veces de las que me acuerdo. Fue primera línea defensiva, la que me ayudó cuando la papa ardió y tocó resolver, la que siempre hizo yunta con la ocurrencia, la valentía y el bajo análisis de riesgos, empujándome hacia una vida repleta de aventuras, desafíos, victorias, derrotas y empates. Infinitos y benditos aprendizajes. No cambio nada.


Bueno, yo que me expreso todo con amplitud y personalidad en castellano, que confío hace años en mi buen manejo del inglés todoterreno, me sentía en bolas, tutto nudo in italiano, porque nunca había hablado seriamente ni escrito en tano, más allá de algún Bardo o menú de restaurante.


Sentí MIEDO pero me inundaron la adrenalina y una inconmensurable ola de amor de mi familia y amistades: desde Mara y Gaia, hasta mi red en Italia, Argentina y el mundo, me acompañaron a surfear mi primera gran crisis de los nisiquiera 40.


Lo que si tenía eran un objetivo y un rumbo claro: por primera vez en 20 años me postulaba como director creativo. Me sentía bien anímicamente y a mi terremoto de emociones lo gestionaba con decodificación bioemocional, con las charlas de mis guías de siempre y con la red holística de SomosUno que siempre estaba. Además había vuelto a jugar al básquet y me sentía mejor físicamente. Era un buen momento para el desarrollo profesional.


Así sucedió la magia: apliqué para unos 15 trabajos, tuve 3 entrevistas y quedé en 1. Todo en 20 días, con Navidad y Año Nuevo en el medio. Pasé de pasar un almuerzo en lo de la nonna sin hacer comentarios a presentar una estrategia de comunicación frente a 15 colegas italianos de la Puglia. De casi irme a trabajar haciendo medialunas con mi amigo Ninno a laburar como Adv Specialist remoto desde la otra punta de Italia. De la libertad/libertinaje autónomo de 6 años en fila a estar de 8.30 a 17 frente a la compu con una horita para almorzar lo más italianamente posible.


Al toque que empecé me esguincé jodido un tobillo jugando al basquet, lo que me llevó de recuperación casi los 4 meses que trabajé en aquella primera aventura en Italia. By the way, el resultado no fue el esperado pero yo ya había ganado, porque la confianza y la decisión que forjé en aquel tiempo fueron la chispa para ganar mis primeras clientas en italiano, ahora sí, como freelance.


Listo, no me paraba nada, tenía un rumbo claro y con qué llegar a él. La dirección creativa era el camino, solo me faltaban duelos, mudanzas internacionales, remar muchísimo, irme de la ciudad, vivir en comunidad, rever relaciones, hacerme cargo, tejer nuevos acuerdos y ocupar nuevos roles, desprenderme de creencias limitantes, sanar y armarme de muchísima paciencia para ser lo más amoroso posible, conmigo principalmente.


Pero bueno, todo eso lo dejo para la próxima sesión de autobombo y celebración. Pues este mes damos por iniciada una nueva etapa en nuestra sociedad creativa-productiva con Mara Bonapersona, a quien acompañé como Director Creativo durante todo su proceso de rebranding, nueva web con migración de plataforma e-learning + e-commerce, email marketing, automatizaciones, creación de contenido, desarrollo de canales y campaña lanzamiento. También la ayudo con el back end del negocio, el soporte tecnológico y el seguimiento financiero. Un lindo pack de servicios, sin mencionar roles ni tareas de la rutina diaria jajajajajaja


Entonces, todo esto es algo realmente para celebrar: denle una mirada a su IG and behold nuestra nueva creación, el nuevo mundo MARAMOR en WWW.MARABONAPERSONA.COM. Mención especial para Maca De Noia (fotografía) y Mari Foncuberta (diseño y dirección de arte), foto, video y arte de esta maravilla ❤️‍🔥

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